jueves, 22 de marzo de 2018

¿UN FALSO ISBN?

Parece ser que el ISBN que el editor, Roberto Lastre adjudico a mi libro LA MUJER QUE TAMBIÉN FUMA, ya pertenece a otro libro: HISTORIAS DE SAN ADRIAN de Ramón Loza.

Por lo que deduzco que el citado editor ni siquiera ha sido capaz de gestionar un nuevo ISBN para mi libro, trámite muy sencillo por el que solo hay que abonar 40 € de tasa.

ALGUNOS PEQUEÑOS EDITORES VIVEN DEL CUENTO


!ALGUNOS PEQUEÑOS EDITORES VIVEN DEL CUENTO!
                               
El neocapitalismo impone como conducta racional el utilitarismo, el “aprovéchate lo más que puedas”, el “saca ventaja ante toda situación invirtiendo lo menos posible, como triunfan los grandes triunfadores”. El neocapitalismo ha diseñado al gorrón como héroe. El gorrón no viola las leyes, simplemente se aprovecha de ellas y de sus intersticios. La única manera de eliminar a los gorrones es un sistema de solidaridad horizontal en el que haya una represión moral y el gorrón se vea muy criticado socialmente. (Guillermo Rendueles, psiquiatra y figura histórica de la izquierda gijonesa).

El silencio de los abusos perpetúa los mismos. Pudimos verlo en la reciente historia que desveló como abusador al reconocido productor de Hollywood, Harvey Weinstein. El movimiento Me too demostró que había mucha gente con temor a señalar al que practica el poder y se cree inmune.

En este caso, el abuso se produce contra las autoras y autores de obras literarias a quienes  los malos editores, que denigran su propia profesión con prácticas abusivas, desleales y engañosas, nos quitan la ilusión, el esfuerzo y las ganas de seguir publicando. Las y los autores podemos ser buenas, malas, peores, mejores, pésimas… pero el que vive de ellos y ellas, utilizándolos, es un ESTAFADOR Y UN PARASITO y merece ser señalado como tal.

SI ALGUIEN MÁS SE RECONOCE EN ESTA O EN UNA SIMILAR SITUACIÓN, SI ALGUIEN MÁS PIENSA QUE ESTA FORMA DE PROCEDER POR PARTE DE ALGUNOS EDITORES MERECE SER DENUNCIADA…  LE INVITO A DECIR:
                           NIRI ERE BAI  (A MÍ TAMBIÉN)

SOY UN TRUHÁN, SOY UN SEÑOR.... SOY UN EDITOR TIMADOR


CÓMO SE PUEDE SECUESTRAR UN LIBRO EN VITORIA-GASTEIZ EN EL 2018


CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

Voy a contar aquí lo sucedido con el último libro que he publicado: La mujer que también fuma con la editorial AA (Arte Activo) propiedad de Roberto Lastre y con sede social en la calle Herrería 52, 01001 Vitoria- Gasteiz.

El día 14 de febrero de 2018 se presentó en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa el citado libro, acudiendo a la presentación el editor Roberto Lastre, Begoña Muruaga a cargo de la presentación del libro y la propia autora, Concha Murua, que es la que escribe estas líneas.
La portada del libro la ha diseñado y llevado a cabo un buen amigo mío: Ernesto Murillo, conocido como Simónides en el mundo del diseño gráfico.
El prólogo lo escribió Begoña Muruaga y los relatos una servidora, Concha Murua.

Ni Ernesto Murillo, ni Begoña Muruaga cobraron un solo euro por su trabajo y dedicación. Begoña Muruaga recibió un libro por parte del editor como compensación y Ernesto Murillo, que no había recibido nada por parte del editor, cogió un ejemplar de los que estaban expuestos en la sala para ser vendidos por Brígida, la mujer del editor, y quien más tarde por medio de un mensaje de  whatsapp me dijo lo siguiente: …“Por cierto Simonides tu amigo no pagó el libro el día de la presentación haces cuentas con el” (transcribo el párrafo, parte del mensaje, tal como lo recibí, sin correcciones de acentos ni comas).

La autora de este escrito y de los relatos del libro, Concha Murua, lo único que ha recibido a día de hoy, 19 de marzo son 9 libros (el editor, un par de días antes de la presentación, me dio solo 5 pero a petición mía y en presencia de Begoña Muruaga añadió al montante 4 ejemplares más). Estos 9 libros los destiné a las personas que colaboraron en la lectura y corrección del mismo y el resultado es que a fecha de hoy, no me queda ni un solo ejemplar para mí.


EL EDITOR

El arriba citado editor ¿qué es lo que ha aportado a este libro?
Ninguna corrección. Tampoco la portada. Se ha limitado a darle un Deposito Legal (es gratis registrarlo) y un ISBN (entre 40/45euros)
El día de la presentación vendió una cantidad de ejemplares del cual desconozco el número porque no me lo ha dicho y directamente se embolsó el dinero sin dar ninguna explicación. Todo lo recaudado se lo quedó.

LA AUTORA

No existe para la edición del libro La mujer que también fuma ningún contrato firmado por las partes implicadas. El contrato está redactado y en mis manos pero sin firmar porque antes de la presentación el editor puso una serie de excusas tales como que no tenía tinta en la impresora, que ya habría tiempo de firmarlo, que cualquier día quedábamos y lo firmábamos…, de tal manera que el contrato se ha quedado sin firmar. No tenemos contrato alguno.

El día 23 de enero recibí un correo electrónico de Roberto Lastre pidiéndome la cantidad de 364,00 euros aduciendo que el presupuesto del libro se le había salido de pronóstico por tener 24 páginas más. Me comentó que debía pagar por anticipado y que le ayudase  con un préstamo por la citada cantidad, y que el día de la presentación me lo abonaría.
Mi sorpresa fue grande al pensar que tenía que recurrir a mí  y que no disponía de tal cantidad para hacer frente al coste de la edición. Le contesté que por motivos personales no me venía bien  hacerle un préstamo, pero que si no tenía otra opción, lo haría efectivo. Su respuesta fue que incluso  podría devolvérmelo para el 1 de febrero, porque recibía un pago ese día, y que si no, a más tardar, el día de la presentación.

Bien, nada de esto ha ocurrido. Tengo todos los correos y mensajes guardados y demuestran que todo lo que digo es fiel a los hechos que relato.

El día 26 de febrero acudí a un encuentro con él en el que le entregué los 360 euros (me dijo que no eran necesarios los 364, que se arreglaba con 360). Me acompañaba una amiga que puede dar fe de la entrega y además tengo un recibo firmado por él, que así lo atestigua.

El día 1 de febrero no recibí la devolución del préstamo y el día 14 de febrero, día de la presentación, tampoco.  

Dos días después le llamé para quedar y saldar las cuentas. Además del préstamo por este segundo libro, me debía el 10% del dinero recaudado por derechos de autor de un primer libro (del que sí tengo contrato, pero no tiene Depósito Legal) editado un año antes con él: La taza griega  y del que me había pasado por correo unas cifras contradictorias, que por supuesto no tengo manera de comprobar; lo que sí tengo son los correos para demostrar como lo que digo es cierto.

Bien, no ha habido manera de quedar con él. Al principio la excusa fue que se iba de fin de semana, luego que se había ido fuera y se había olvidado el teléfono, después que tenía fiebre, más tarde dejó de contestar al teléfono y a los whatsapps. Por correo me dijo que sufría una tremenda depresión. Después del intercambio de varios correos me prometió que antes del 28 de febrero podría devolverme el dinero prestado. Le escribí un último e- mail  para quedar en un céntrico bar de Vitoria el 27 de febrero y zanjar de una vez el asunto. No se presentó y fui a buscarlo a la sede social de la editorial. Allí no se encontraba pero me atendió su mujer, Brígida, la cual me pidió mi número de móvil y me llamó para hablar un buen rato. Me explicó que estaban pasando por un mal momento, que tenían que pagar cosas de la casa, que Roberto era un buen hombre y que seguro que me iba a pagar.
Le contesté que podía entender su situación pero que no era un asunto mío. Que Roberto me había dado su palabra de devolverme la deuda el día de la presentación y que no lo había hecho y que mi relación con él era meramente comercial, no era un préstamo que le haces a un amigo. Y sobre todo, Roberto no daba la cara. Ni se presentó a la cita, ni me cogía el teléfono.

Después de esto estuve dos semanas sin noticias de ninguna clase, pero lo que sí sabía es que los libros no estaban siendo distribuidos a ninguna librería de Vitoria. Voy a precisar, la única librería que recibió en principio 2 ejemplares que vendió fue Jakintza y más tarde recibió otros 3, que previamente habían sido entregados a la librería Ayala y al poco retirados por el propio editor para dárselos de nuevo a la librería Jakintza porque supo que, no solo esos tres sino algunos más, habían sido encargados en la misma.

Ni Mayner, ni Zuloa, ni Anegón, ni el resto de librerías con las que él tiene contacto, tenían un solo ejemplar.

¿Qué ha pasado con la distribución?

El libro no está en la distribuidora con la que él trabaja: UDL.

 Él ha dicho en una librería, que yo sepa, que la distribuidora lo iba a sacar el 20 de febrero, sin embargo no  ha sido anunciado como novedad por parte de la distribuidora por lo que sospecho que no es cierto.

Lo que sí sé es que Roberto Lastre sacó una cantidad de ejemplares, de los que desconozco el número, y los vendió todos en la presentación, llevándose el dinero correspondiente. Alguno que le sobró lo dejó en la librería a la que antes he hecho referencia y literalmente ha matado el libro, lo ha secuestrado, llevándose los beneficios netos de la venta directa sin intermediarios, sin distribuidora, sin libreros y pagando la edición digital con el préstamo de la autora que según tengo entendido sale a 1 o 2 euros por ejemplar. Si el libro se ha vendido a 15 euros y probablemente se vendieron 80 ejemplares, podéis calcular las ganancias, que siendo muchas o pocas fueron exclusivamente para él.

Además quiero añadir que en febrero de 2017  ya publiqué con él  La taza griega en cuya presentación  el editor también vendió una cantidad de ejemplares de los que nunca he sabido el número exacto pero que aproximadamente oscilaban entre 90-100. Después, el mismo editor distribuyó el libro por diversas librerías vitorianas y por medio de la distribuidora UDL se sacaron a la venta otra cantidad de ejemplares de la que igualmente desconozco el número. El libro carecía de Depósito Legal.
En el contrato que firmé, el editor se comprometía a pagarme como autora el 10% de la recaudación, más 30 ejemplares del libro. A día de hoy, 22 de marzo de 2018, no he cobrado tampoco ni un solo euro de ese primer libro.

El día 12 de marzo, después de intentar hablar con el editor y no lograr que me cogiera el teléfono en numerosas ocasiones, utilicé el teléfono móvil de otra persona para que lo cogiese y efectivamente, lo hizo sin sospechar que al otro lado era yo, Concha Murua, la que llamaba.

Hablé con él un rato y le dije que podíamos arreglar la situación por las buenas o por las malas y que si no iba a recibir un solo euro por la autoría,  si no iba a recuperar el dinero que le había prestado,  si tampoco iba a recibir el dinero por derechos de autora que tengo por contrato de mi primer libro (La Taza griega) y  si no se estaba distribuyendo el actual libro, iba a hacer públicos todos estos hechos, porque me constaba además, que la opinión de varios autores y autoras  y de otras personas de la cultura vitoriana distaba de ser favorable a sus prácticas editoriales, aunque quizás por pudor no lo hayan manifestado abiertamente.

Ese día era un lunes. Me dijo que para el jueves podría tener el dinero y me colgó. Inmediatamente le envié un número de cuenta para el ingreso  y a día de hoy, 22 de marzo, no ha habido ninguna respuesta ni ningún ingreso por su parte.

¿UN FALSO ISBN?

Parece ser que el ISBN que el editor, Roberto Lastre adjudico a mi libro LA MUJER QUE TAMBIÉN FUMA, ya pertenece a otro libro: HISTORIAS DE...