CÓMO SE PUEDE SECUESTRAR UN LIBRO EN
VITORIA-GASTEIZ EN EL 2018
CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS
Voy a contar aquí lo sucedido con el último libro que he
publicado: La mujer que también fuma
con la editorial AA (Arte Activo)
propiedad de Roberto Lastre y con sede social en la calle Herrería 52, 01001
Vitoria- Gasteiz.
El día 14 de febrero de 2018 se presentó en la Casa de
Cultura Ignacio Aldecoa el citado libro, acudiendo a la presentación el editor
Roberto Lastre, Begoña Muruaga a cargo de la presentación del libro y la propia
autora, Concha Murua, que es la que escribe estas líneas.
La portada del libro la ha diseñado y llevado a cabo un buen
amigo mío: Ernesto Murillo, conocido como Simónides en el mundo del diseño
gráfico.
El prólogo lo escribió Begoña Muruaga y los relatos una
servidora, Concha Murua.
Ni Ernesto Murillo, ni Begoña Muruaga cobraron un solo euro
por su trabajo y dedicación. Begoña Muruaga recibió un libro por parte del
editor como compensación y Ernesto Murillo, que no había recibido nada por
parte del editor, cogió un ejemplar de los que estaban expuestos en la sala
para ser vendidos por Brígida, la mujer del editor, y quien más tarde por medio
de un mensaje de whatsapp me dijo lo
siguiente: …“Por cierto Simonides tu
amigo no pagó el libro el día de la presentación haces cuentas con el” (transcribo
el párrafo, parte del mensaje, tal como lo recibí, sin correcciones de acentos
ni comas).
La autora de este escrito y de los relatos del libro, Concha
Murua, lo único que ha recibido a día de hoy, 19 de marzo son 9 libros (el
editor, un par de días antes de la presentación, me dio solo 5 pero a petición
mía y en presencia de Begoña Muruaga añadió al montante 4 ejemplares más). Estos
9 libros los destiné a las personas que colaboraron en la lectura y corrección
del mismo y el resultado es que a fecha de hoy, no me queda ni un solo ejemplar
para mí.
EL EDITOR
El arriba citado editor
¿qué es lo que ha aportado a este libro?
Ninguna corrección. Tampoco la portada. Se ha limitado a
darle un Deposito Legal (es gratis registrarlo) y un ISBN (entre 40/45euros)
El día de la presentación vendió una cantidad de ejemplares
del cual desconozco el número porque no me lo ha dicho y directamente se
embolsó el dinero sin dar ninguna explicación. Todo lo recaudado se lo quedó.
LA AUTORA
No existe para la
edición del libro La mujer que también
fuma ningún contrato firmado por las partes implicadas. El contrato está redactado y en
mis manos pero sin firmar porque antes de la presentación el editor puso una
serie de excusas tales como que no tenía tinta en la impresora, que ya habría
tiempo de firmarlo, que cualquier día quedábamos y lo firmábamos…, de tal
manera que el contrato se ha quedado sin firmar. No tenemos contrato alguno.
El día 23 de enero recibí un correo electrónico de Roberto
Lastre pidiéndome la cantidad de 364,00 euros aduciendo que el presupuesto del
libro se le había salido de pronóstico por tener 24 páginas más. Me comentó que
debía pagar por anticipado y que le ayudase con un préstamo por la citada cantidad, y que
el día de la presentación me lo abonaría.
Mi sorpresa fue grande al pensar que tenía que recurrir a mí y que no disponía de tal cantidad para hacer
frente al coste de la edición. Le contesté que por motivos personales no me
venía bien hacerle un préstamo, pero que
si no tenía otra opción, lo haría efectivo. Su respuesta fue que incluso podría devolvérmelo para el 1 de febrero,
porque recibía un pago ese día, y que si no, a más tardar, el día de la
presentación.
Bien, nada de esto ha
ocurrido. Tengo todos los correos y mensajes guardados y demuestran que todo lo
que digo es fiel a los hechos que relato.
El día 26 de febrero acudí a un encuentro con él en el que le
entregué los 360 euros (me dijo que no eran necesarios los 364, que se
arreglaba con 360). Me acompañaba una amiga que puede dar fe de la entrega y
además tengo un recibo firmado por él, que así lo atestigua.
El día 1 de febrero no
recibí la devolución del préstamo y el día 14 de febrero, día de la
presentación, tampoco.
Dos días después le llamé para quedar y saldar las cuentas.
Además del préstamo por este segundo libro, me debía el 10% del dinero recaudado
por derechos de autor de un primer libro (del que sí tengo contrato, pero no
tiene Depósito Legal) editado un año antes con él: La taza griega y del que me había pasado por correo unas
cifras contradictorias, que por supuesto no tengo manera de comprobar; lo que
sí tengo son los correos para demostrar como lo que digo es cierto.
Bien, no ha habido manera de quedar con él. Al principio la
excusa fue que se iba de fin de semana, luego que se había ido fuera y se había
olvidado el teléfono, después que tenía fiebre, más tarde dejó de contestar al
teléfono y a los whatsapps. Por correo me dijo que sufría una tremenda depresión.
Después del intercambio de varios correos me prometió que antes del 28 de
febrero podría devolverme el dinero prestado. Le escribí un último e- mail para quedar en un céntrico bar de Vitoria el
27 de febrero y zanjar de una vez el asunto. No se presentó y fui a buscarlo a
la sede social de la editorial. Allí no se encontraba pero me atendió su mujer,
Brígida, la cual me pidió mi número de móvil y me llamó para hablar un buen
rato. Me explicó que estaban pasando por un mal momento, que tenían que pagar
cosas de la casa, que Roberto era un buen hombre y que seguro que me iba a
pagar.
Le contesté que podía entender su situación pero que no era
un asunto mío. Que Roberto me había dado su palabra de devolverme la deuda el
día de la presentación y que no lo había hecho y que mi relación con él era
meramente comercial, no era un préstamo que le haces a un amigo. Y sobre todo,
Roberto no daba la cara. Ni se presentó a la cita, ni me cogía el teléfono.
Después de esto estuve dos semanas sin noticias de ninguna
clase, pero lo que sí sabía es que los
libros no estaban siendo distribuidos a ninguna librería de Vitoria. Voy a
precisar, la única librería que recibió en principio 2 ejemplares que vendió
fue Jakintza y más tarde recibió
otros 3, que previamente habían sido entregados a la librería Ayala y al poco retirados por el propio
editor para dárselos de nuevo a la librería Jakintza
porque supo que, no solo esos tres sino algunos más, habían sido encargados en
la misma.
Ni Mayner, ni Zuloa, ni Anegón, ni el resto de librerías con las que él tiene contacto,
tenían un solo ejemplar.
¿Qué ha pasado con la
distribución?
El libro no está en la
distribuidora con la que él trabaja: UDL.
Él ha dicho en una
librería, que yo sepa, que la distribuidora lo iba a sacar el 20 de febrero,
sin embargo no ha sido anunciado como
novedad por parte de la distribuidora por lo que sospecho que no es cierto.
Lo que sí sé es que Roberto
Lastre sacó una cantidad de ejemplares, de los que desconozco el número, y los
vendió todos en la presentación, llevándose el dinero correspondiente.
Alguno que le sobró lo dejó en la librería a la que antes he hecho referencia y literalmente ha matado el libro, lo ha
secuestrado, llevándose los beneficios netos de la venta directa sin
intermediarios, sin distribuidora, sin libreros y pagando la edición digital con
el préstamo de la autora que según tengo entendido sale a 1 o 2 euros por
ejemplar. Si el libro se ha vendido a 15 euros y probablemente se vendieron 80
ejemplares, podéis calcular las ganancias, que siendo muchas o pocas fueron
exclusivamente para él.
Además quiero añadir que en febrero de 2017 ya publiqué con él La taza
griega en cuya presentación el
editor también vendió una cantidad de ejemplares de los que nunca he sabido el
número exacto pero que aproximadamente oscilaban entre 90-100. Después, el
mismo editor distribuyó el libro por diversas librerías vitorianas y por medio
de la distribuidora UDL se sacaron a la venta otra cantidad de ejemplares de la
que igualmente desconozco el número. El
libro carecía de Depósito Legal.
En el contrato que firmé, el editor se comprometía a pagarme
como autora el 10% de la recaudación, más 30 ejemplares del libro. A día de hoy, 22 de marzo de 2018, no he
cobrado tampoco ni un solo euro de ese primer libro.
El día 12 de marzo, después de intentar hablar con el editor
y no lograr que me cogiera el teléfono en numerosas ocasiones, utilicé el
teléfono móvil de otra persona para que lo cogiese y efectivamente, lo hizo sin
sospechar que al otro lado era yo, Concha Murua, la que llamaba.
Hablé con él un rato y le dije que podíamos arreglar la
situación por las buenas o por las malas y que si no iba a recibir un solo euro
por la autoría, si no iba a recuperar el
dinero que le había prestado, si tampoco
iba a recibir el dinero por derechos de autora que tengo por contrato de mi
primer libro (La Taza griega) y si no se estaba distribuyendo el actual libro,
iba a hacer públicos todos estos hechos, porque me constaba además, que la
opinión de varios autores y autoras y de
otras personas de la cultura vitoriana distaba de ser favorable a sus prácticas
editoriales, aunque quizás por pudor no lo hayan manifestado abiertamente.
Ese día era un lunes. Me dijo que para el jueves podría tener
el dinero y me colgó. Inmediatamente le envié un número de cuenta para el
ingreso y a día de hoy, 22 de marzo, no
ha habido ninguna respuesta ni ningún ingreso por su parte.